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Así vivimos el Carnaval de Bahidorá

Sol, baile y trajes de baño 😎

Avanzaban los días y cada vez se acercaba más la hora de alejarme al fin de la ciudad y comenzar un viaje hasta Las Estacas, Morelos, a la quinta edición del Carnaval de Bahidorá y la primera para mí. Emoción y expectativas inundaban mi cabeza mientras estábamos en camino, mientras la vista gris se tornaba de color verde y la gente en traje de baño inundaba poco a poco el hermoso panorama del lugar. Gracias al playlist que armamos la semana pasada, me daba una idea de lo que podría ver en el escenario, aunque el acto en vivo siempre tiene más emoción, aún así sabía que la música electrónica, dance y el hip hop reemplazarían el sonido de la naturaleza y lo llenarían de beats.

Al llegar al lugar programado, un letrero gigante nos daba la bienvenida. Al fin estaba aquí, por primera vez, en el famoso Carnaval Bahidorá y no podía creer la cantidad de gente que había en el lugar, acomodándose para comenzar lo mejor posible y deshaciéndose de sus prendas para correr a la piscina y refrescarse un poco del calor típico de Morelos. A pesar de la escasa ropa y la abundancia de los trajes de baño, encontré a varias personas con plumas, collares, pijamas de unicornios, máscaras y una serie de disfraces que —al parecer— siempre son bien recibidos en este lugar. Apuesto a que el unicornio se moría de calor.

Decidí pasearme por el festival y ver algunas cosas que ofrecía, aunque lo que más me llamó la atención fueron esos detalles que había en el festival, como el globo en forma de cerebro flotando, las “nubes” que flotaban cerca del suelo, también encontré un montón de atrapa sueños de diferentes colores. Después de perderme en los detalles y la ropa extraña de la gente, me adentré más a los escenarios y me encontré el show de Wet Baes en el Escenario Central, con un sonido tan fresco como el clima. Por cierto, aquí me encontré a una chica de blusa rosa y pantalón a rayas que mostraba su apoyo con una linda bandera hecha a mano.

Después de ver a Wet Baes seguí explorando el lugar en busca del área de prensa —que por cierto tardé bastante en encontrar. Aquí fue cuando el sonido de Frente Cumbiero me llamó la atención, por lo que decidí acercarme al Asoleadero Corona para poder escuchar un poco más de sus ritmos contagiosos y quizá bailar. Me rendí tras ver la cantidad de gente que había. Suerte la próxima vez, Aldo.

Seguí mi camino y se me ocurrió pasar por algo de comida y aunque no tenía tanta hambre, terminé comiendo tacos y kebabs. También habían hamburguesas y comida vegana, para los que cuidan la línea. Cerca de las cinco de la tarde regresé al escenario principal para poder ver a Kali Uchis y bailar un buen rato antes de que cayera el sol. También pude ver el show de Mayer Hawthorne, aunque estaba tan feliz que olvidé tomar fotografías. Después de eso esperé para ver a Jessy LanzaMcMiller y FKJ en donde la mejor parte fue cuando comenzó a sonar el intro de Lying Together.

Mientras yo escuchaba los sonidos de FKJ la noche seguía avanzando y el Bahidorá seguía vivo, más vivo. Tanto que mientras exploraba las demás zonas me encontré unas fogatas cerca del Doritos Dance Floor, en donde casi me pongo a bailar con la música de Agrupación Cariño. Aquí fue cuando me encontré a un amigo, me contó que durante el show de Frente Cumbiero hubo una propuesta de matrimonio, misma que me perdí por la cantidad de gente que había. Después de un día lleno de sol y baile, decidí irme a la cama, o mejor dicho el pasto, para poder dormir y regresar a la realidad que me esperaba en la ciudad. Después de haber vivido esta experiencia gracias a Azul Centenario, definitivamente regresaré a este festival un par de meses más.

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Aldo Arellano

Aldo Arellano

Devora libros, melómano, me gusta coleccionar las revistas. Poeta de medio tiempo. No salgo ni a la esquina.

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